miércoles, 24 de agosto de 2011

Semblanza de Juan Ramón Molina: "Metempsicosis" traducido al inglés


Nuestro interés por Juan Ramón Molina (1875-1908) no es una mera curiosidad o nostalgia, sino una constante tarea de interpretación, reinterpretación, difusión y, ahora, traducción.

Por razones obvias, comenzamos con el original. La versión en inglés (porque toda traducción es versión) no emplea rima ni métrica, aunque sí se allega al estilo y a algunas asonancias.

A modo de comentario general, solamente aducimos que el poema es un manifiesto futurista en el que se asoma el existencialismo y el conocido fatalismo del poeta.

Llegamos a la misma conclusión que es inevitable a todo estudioso de las tendencias de su tiempo. Juan Ramón Molina de no haber muerto tan joven hubiese sido el primer moderno, y no sólo uno de los grandes modernistas. La predilección de la forma tradicional, especialmente en este poema, muchas veces confunde a lectores. Pero para eso tenemos un aliciente. Imagínense a un pagano usando cantos gregorianos, p. ej., Carmina Burana de Carl Orff. O si gustan algo más actual y exacto, escuchen al metálico grupo Delirium Tremens haciendo homenaje a esta herejía.
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METEMPSICOSIS


Del ancho mar sonoro fui pez en los cristales,
que tuve los reflejos de gemas y metales.
Por eso amo la espuma, los agrios peñascales,
las brisas salitrosas, los vívidos corales.


Después, aleve víbora de tintes caprichosos,
magnéticas pupilas, colmillos venenosos.
Por eso amo las ciénagas, los parajes umbrosos,
los húmedos crepúsculos, los bosques calurosos.


Pájaro fui en seguida en un vergel salvaje,
que tuve todo el iris pintado en el plumaje.
Amo flores y nidos, el frescor del ramaje,
los extraños insectos, lo verde del paisaje.


Tornéme luego en águila de porte audaz y fiero,
tuve alas poderosas, garras de fino acero.
Por eso amo la nube, el alto pico austero,
el espacio sin límites, el aire vocinglero.


Después, león bravío de profusa melena,
de tronco ágil y fuerte y mirada serena.
Por eso amo los montes donde su pecho truena,
las estepas asiáticas, los desiertos de arena.


Hoy (convertido en hombre por órdenes obscuras),
siento en mi ser los gérmenes de existencias futuras.
Vidas que han de encumbrarse a mayores alturas
o que han de convertirse en génesis impuras.


¿A qué lejana estrella voy a tender el vuelo,
cuando se llegue la hora de buscar otro cielo?
¿A qué astro de ventura o planeta de duelo,
irá a posarse mi alma cuando deje este suelo?


¿O descendiendo en breve (por secretas razones),
de la terrestre vida todos los escalones,
aguardaré, en el limbo de largas gestaciones,
el sagrado momento de nuevas ascensiones?

 

 
METEMPSYCHOSIS


I was a fish in the mirrors of the sonorous ocean wide,
where I beheld the glimmer of gems and metals;
that is the reason why I love the foam, the sourly
rocky shores, the briny gales, and the vivid choral reefs.


Then I was a treacherous viper of shifty tints,
magnetic pupils, and poisonous fangs; that is
the reason why I love the swamps, the shadowy trails,
the crepuscular wetlands, and the steamy forests.


Thereafter, I became a bird in a wild garden.
I had my entire iris painted on my plumage.
Yes, I love flowers, nests, the cool branches,
rare insects, and the green colors of landscapes.


Soon I turned into an eagle of bold and feral sight.
I had mighty wings and fine iron-wrought talons;
reason why I love the clouds, the stark mountain tops,
the boisterous winds, and the limitless skies.


I once became a brave lion of profuse mane,
of rapid yet strong backlash and a serene gaze;
that is why I love the plains where he roars
like thunder, the desert sands, and the Asian steppes.


Now (turned into a Man under obscure measures),
I feel within me the germs of future existences,
lives that shall rise and soar to find higher reaches,
or else should turn into entities of impure genesis.


Towards which distant star shall I direct my flight
when the time comes to look for another heaven?
On what venturous celestial body or grieving planet
shall my soul rest when I depart from this land?


Or is it that (by undisclosed reasons) descending
all the stairways of my brief terrestrial life,
in a limbo of long gestations, I shall lie in wait
for the sacred moment of renewed ascensions?


                          (Traducción de © León Leiva Gallardo)

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                                        Estatua de Juan Ramón Molina
                                        (obra en bronce del maestro Mario Zamora)
                                                 

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Reproducimos a continuación parte de una una semblanza que Marcial Cerrato Sandoval pronunció en un evento dedicado al poeta.
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¿Pero quién fue Juan Ramón Molina?
 
Poeta, escritor y periodista, de gran sentimiento, profundidad filosófica y pasión humanista. Pensador de altura. Un conocedor de la literatura de su tiempo y los misterios de la filosofía. Citémosle: “He abrevado mis ansias de sapiencia/ en toda fuente venenosa o pura, /en los amargos pozos de la ciencia/ y en el raudal de la literatura”. Patriota indiscutible dejó plasmado sus ideas y sentimientos hacia Honduras en diversos escritos: “Hoy amo a Honduras mucho más que antes, de tal modo que hasta sus defectos me parecen cualidades después de ver en otros países tantas cosas tristes, a la vez que tanta civilización y progreso…”. Fue a la vez promotor del latinoamericanismo y la unión de Centroamérica: “Tal digo, hermanos míos de la prosapia ibérica. /Saludemos la gloria futura de la América, /que todas las espigas se junten en un haz…”.
 
En muchas cosas se adelantó a su tiempo, era un ambientalista y ecologista nato: le cantó al mar, los esteros, el sol, los pinos, las islas, la selva, los ríos, “Sacude amado río tu clara cabellera. /eternamente arrulla mi nativa rivera/, ve a confundir tu risa con el rumor del mar/ eres mi amigo…”, nada de la naturaleza era demasiado pequeña o grande para él: la araña, el polo norte, los leones, el grillo, las constelaciones, los bueyes, el sapo…
 
Eterno enamorado de lo bello, decanto la belleza femenina con sensualidad descollante. “…La mirara mañana –entre mis brazos loca- morir –bajo el divino martirio de mi boca- moviendo entre mis piernas su cola tornasol”.
 
Exploró oscuros y recónditos secretos de lo esotérico que en alguna forma llenaban sus ansias de conocimiento.
 
Era orgulloso de su valía pero a veces tan humilde que se confundía en tertulias, deportes y diversiones, con los más ignaros de su barrio.
 
Fue un defensor del pobre y olvidado… valiente hasta la osadía en su lucha contra la opresión y en defensa de las libertades públicas.
 
Pero sobre todo fue un humanista como lo revela en varias de sus producciones en verso y prosa. El siguiente es un fragmento de “El niño ciego”: “Y aquella mañana, viéndolo completamente ciego, le echaron a la calle a implorar la caridad pública. Vago muchas horas, mostrando al sol sus andrajos, sin pedirle nada a nadie. El hambre y la sed lo mataban”.
 
Nosotros vemos en Juan Ramón Molina a un gran poeta y por lo tanto un visionario. Un hijo especial y singular de esta patria hondureña y centroamericana. También creemos que su visión no puede morir; que nos corresponde a nosotros –los formados con este mismo barro- transmitir este legado que es universal. Debemos traducirlo a muchas lenguas, compartirlo, pasarlo de generación en generación a través de la enseñanza. Convertir las bibliotecas de Honduras y Centroamérica en ventanas permanentes de lectura, estudio y consulta sobre el poeta.
 
Aquí y hoy se gesta otro nuevo encuentro de Molina con el mundo y las nuevas generaciones. Es un renacer, un relanzamiento que lo llevará a donde le corresponde, entre los grandes del parnaso universal.
 
                                                                       Marcial Cerrato Sandoval*
 
*Palabras pronunciadas por el autor secretario y coordinador general del comité pro monumentos a Juan Ramón Molina, en un acto especial dedicado a J.R.M., y conmemorativo de la Escuela Nacional de Bellas Artes.
 
Tegucigalpa, M.D.C., 18 de mayo de 2012.

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