miércoles, 2 de octubre de 2013

De cómo a veces “las letras” cambian

              Baltasar Gracián
De los 15 a los 25 años la literatura para mí tenía un valor imaginario y mítico; de los 25 a los 35 tenía un valor formativo, ya que estudié Letras e impartí clases; y de los 35 a los 45, cuando comencé a escribir (como ven, nada joven), me traicionó el entusiasmo, y la lectura pasó a un segundo lugar. Ahora sólo espero que en esta década, entre los 45 y los 55 (estoy a medio lustro), la lectura recupere el valor mítico para que la escritura también se nutra de ello. Mas siento que cada vez son menos los “grandes escritores” que me transporten a lugares y tiempos extraordinarios. Sin duda el entusiasmo, como ciega vía al saber, no es uva “dulce ed utile” como definió Horacio a la propia literatura en su Ars Poetica. Pero hay algo feliz en toda esta malversación, que seguramente no soy el único que la padezco: hay que volver a leer los clásicos. (LLG)



He aquí un aforismo de Baltasar Gracián

Conocer las cosas en su punto, en su sazón, y saberlas lograr. Las obras de la naturaleza todas llegan al complemento de su perfección; hasta allí fueron ganando, desde allí perdiendo. Las del Arte, raras son las que llegan al no poderse mejorar. Es eminencia de un buen gusto gozar de cada cosa en su complemento: no todos pueden, ni los que pueden saben. Hasta en los frutos del entendimiento ai esse punto de madurez; importa conocerla para la estimación y el exercicio.

                                          del Oráculo manual y arte de prudencia


León Leiva Gallardo 
2 de octubre de 2013

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