viernes, 4 de junio de 2010

No acumulen oro ni piedras preciosas



Hermanos,


no acumulen oro ni piedras preciosas:


llenen su corazón con el anhelo


que arde como la brasa viva.


Róbense los rubíes de los ojos del ángel,


beban del agua helada del foso del diablo.


No acumulen, hermanos, los tesoros


que pueden llegar a tornarlos en mendigos.


Acumulen riquezas que les dé el noble poder.


Ofrendan a sus hijos la belleza


que la humanidad nunca ha visto.


Otorguen a sus hijos la capacidad


de, incluso, destruir las mismas puertas del cielo.




Edith Sødergran

(versión de León Leiva Gallardo)

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