miércoles, 2 de mayo de 2012

Cursos y recursos de la literatura centroamericana

 (Este ensayo que es de mucho interés para todo escritor, lector e investigador de literatura centroamericana fue publicado en Istmo: Revista Virtual de Estudios Literarios y Culturales de Centroamérica. Dado la importancia que tiene la investigación y documentación, lo reproducimos en su integridad, con el permiso del autor.)



Dante Liano

Università Cattolica del Sacro Cuore, Milán, Italia



Durante los años 70 del siglo XX, el Doctor Salvador Aguado Andreut dominaba el panorama de la crítica académica en Guatemala. Aguado era el paladín de la crítica estilística y la ejercía con un rigor admirable. Vivía como un académico europeo en un medio que favorecía mucho más la creación literaria, y por ende, una crítica literaria creativa, impresionista, poética. Entre sus colegas, sobresalía Francisco Albizúrez Palma, más inclinado a una crítica que podríamos llamar descriptiva: erudita, pletórica de datos bio-bibliográficos, muy prudente en la emisión de juicios de valor. También era bastante sólido Hugo Cerezo Dardón, quien favorecía una suerte de crítica historicista, concentrada en la biografía y en las correspondencias históricas.


Aguado formó un par de generaciones en el ejercicio de la estilística. Tres textos suyos fueron de lectura obligatoria para los estudiantes de los primeros años de la Universidad de San Carlos:

Algunas observaciones sobre el Lazarillo de Tormes, Por el mundo poético de Rubèn Darío, En torno a un poema de Juan Ramón Jiménez.


Los análisis de Aguado se basaban en la lingüística. Eso le permitió escribir cien densas páginas sobre un solo poema de Juan Ramón. Sometía el texto, en primer lugar, a un cerrado análisis fonético, luego pasaba a la morfología, después a la sintaxis y, por último, concluía con el léxico. Tal aproximación positivista no dejaba lugar a la interpretación, de manera que, después de extenuantes clasificaciones retóricas, las conclusiones, si las había, a lo sumo eran numéricas o estadísticas.

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Algunos de sus alumnos se ejercitaron en la estilística estadística, y existe una tesis sobre el número de sustantivos, adjetivos y verbos que pueblan

El señor Presidente, de Asturias, hecha en una época en que no había personal computers, y cuyo mayor mérito es el conteo aritmético de dichos fenómenos morfológicos. La gran ventaja de esa variante de la estilística era que bastaba saber analizar según las diferentes ramas de la lingüística y el estudio estaba hecho.


De allí los numerosos adeptos académicos del Doctor Aguado. Y de allí, también, sus numerosos detractores, que lo acusaban de diseccionar los textos sin exponerse nunca a una interpretación o mucho menos a la relación del texto con la historia o con la sociología. Algunos reaccionaban como Pablo Neruda frente a la obra que le dedicó Amado Alonso: "es como describir a una persona mientras hace la digestión" (Rodríguez Monegal 130).


Otros críticos no académicos, como José Mejía, profesaban un estilo más cercano al ensayo literario, bajo el ejemplo de Luis Cardoza y Aragón, y, en otros casos, a la crítica social de la literatura, bajo el signo de Arnold Hauser o de Lucien Goldmann, cuando no de Giorgy Lukàcs. Debo declarar que no conozco otros ejemplos centroamericanos, si no el nicaragüense, también dominado por el ensayo literario, como en el caso de Pablo Antonio Cuadra(por ejemplo,

Aventura literaria del mestizaje) o el de Sergio Ramírez (Balcanes y volcanes).


No sé decir, entonces, si toda la crítica centroamericana de los años setenta estaba monopolizada por la estilística. Ello es un síntoma importante de otro hecho: los académicos centroamericanos no conservaban una gran comunicación entre sí, y cada quien se limitaba al estudio limitado de su propio huerto. Que yo sepa, no existían estudios generales sobre literatura centroamericana. Había artículos, voces de diccionarios, prólogos a antologías, enfoques sectoriales, pero no un libro que comprendiese un estudio pormenorizado de toda la literatura de la región(1).


Aunque comenzaban a destacar algunos estudiosos en cada país. Sobre literatura guatemalteca, el mencionado Albizúrez Palma, en El Salvador, Luis Gallegos Valdés, en Nicaragua, Jorge Eduardo Arellano, en Costa Rica, Abelardo Bonilla y en Panamá, Ismael

1

Una buena base bibliográfica la constituye Acevedo 491-503.

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García. No tengo noticia de un libro completo sobre literatura hondureña, aunque sí de artículos de Rafael Heliodoro Valle (ver Acevedo 495) y de Humberto Rivera Morillo (ver Acevedo 495).


Hacia finales de los años 70, la guerrilla guatemalteca llevaba años de lucha contra un estado fuertemente represor, y, por primera vez en mucho tiempo, llevaba la iniciativa con fuertes probabilidades de victoria. En El Salvador, las fuerzas revolucionarias mantenían en jaque al Ejército del país. Nicaragua hervía de pasión sandinista. Sólo Honduras y Costa Rica mantenían una situación más o menos estable. Menos en Honduras, más en Costa Rica, como todos sabemos. Panamá sostenía su situación de país-puente, enclave de los norteamericanos. De pronto, para sorpresa de los mismos centroamericanos, el istmo se volvía uno de los "puntos calientes" del planeta y se llenaba de periodistas, espías, contraespías, y la variada fauna de los aventureros internacionales. De la atención política se pasó rápidamente a la atención literaria. Grandes directores de cine rodaron películas ambientadas en Centroamérica. Valga recordar

Salvador, de Oliver Stone y La canción de Carla, de Ken Loach. Muchos de los actuales estudiosos de literatura centroamericana se iniciaron como activistas de los derechos humanos. Pronto, en la academia norteamericana los profesores de literatura centroamericana fueron muchedumbre. En los congresos de la Latin American Studies Association (LASA), el tema centroamericano fue preponderante por muchos años.


Sin embargo, el acontecimiento más influyente fue el primer Congreso Internacional de Literatura Centroamericana (CILCA), organizado por Jorge Román-Lagunas en Nicaragua, en 1993. El primer gran mérito de esos congresos fue reunir a estudiosos centroamericanos en un solo sitio y ponerlos en la situación de intercambiar impresiones sobre su propia literatura. El defecto fue la falta de diálogo con los estudiosos norteamericanos, que bajaban a Centroamérica con una idea vagamente turística y un español francamente deplorable. Con excepciones realmente raras, como la de Marc Zimmerman, los profesores norteamericanos llegaban, leían su ponencia, iban a pasear y regresaban a sus respectivas academias. Los centroamericanos no desaprovecharon la oportunidad y poco a poco fueron intercambiando opiniones, artículos,

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consejos. Fue en esos congresos donde algunos académicos alcanzaron una dimensión regional, como Arturo Arias, Magda Zavala, Franz Galich y otros.


Creo poder afirmar que con los diferentes CILCA de Román-Lagunas se impuso el modelo de crítica posmoderna en la literatura centroamericana. Al mismo tiempo, subsistió por un buen período la crítica social, debido sobre todo al referente histórico imperante. Era imposible no aludir a la obra de Manlio Argueta o de Claribel Alegría, o a las narraciones de Sergio Ramírez o a las poesías de Gioconda Belli. Todos eran autores fuertemente implicados con los procesos revolucionarios de entonces. Quizá la obra más representativa de esa tendencia fue

Literature and Resistance in Guatemala: Textual Modes and Cultural Politics from El Señor Presidente to Rigoberta Menchú, de Marc Zimmerman (publicado en 1995). Sin embargo, la crítica social fue decayendo en la medida que las instancias revolucionarias eran derrotadas. Y en tanto que la crítica social caía en desuso, surgía con fuerza la crítica postmoderna, de moda en los Estados Unidos.


A los congresos de CILCA hay que añadir otro poderoso factor en la implantación del postmodernismo en Centroamérica: las becas de postgrado que numerosos estudiosos ganaron en los Estados Unidos. Los jóvenes más talentosos fueron cooptados por la academia norteamericana, y la mayoría de ellos sacó su Ph.D. en las Universidades de aquél país. No fueron pocos los que se quedaron como profesores.


Mientras tanto, en Centroamérica, los estudios estilísticos pronto derivaron en el estructuralismo y casi sin solución de continuidad, en los estudios semiológicos. En esto influyeron los becados a Francia, que continuaron en Centroamérica las enseñanzas de sus maestros galos. Por ejemplo, en Costa Rica, María Salvadora Ortiz creó una suerte de escuela de seguidores de Claude Couffon.


Una de las característica del postmodernismo centroamericano es su completo mimetismo de la academia norteamericana. Lo que allí era regla, lo era también en las Universidades de Centroamérica. Una de las características de ese postmodernismo era la de tener maestros anglosajones pero sus lecturas básicas eran los pensadores franceses. De allí que los estudios

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sobre los autores de Centroamérica estuvieran poblados de citas de Derrida, Baudrillard, Deleuze, Guattari, Vattimo, Paul de Man (antes de descubrirse su filiación nazi) y, naturalmente, Foucault y Lacan. El estilo del ensayo de marca norteamericana es una densa introducción teórica, que repite las opiniones de varios de estos pensadores sobre el tema que se pretende tratar. La segunda parte del ensayo es la aplicación de esas ideas al texto o textos examinados.


La primera anotación que se puede hacer a ese tipo de ensayo es la aceptación acrítica de las especulaciones de los pensadores franceses, con mayor entusiasmo del que recibían en patria. El criterio de autoridad se impuso como criterio de verdad, sin buscar las fuentes de la mayoría de ellos. Está claro que muchos de estos pensadores se basaban en la teoría lacaniana, no sólo en su relectura de Freud, sino también en el ejercicio de un estilo deliberadamente oscuro, a veces incomprensible. Otra fuente importante era Heidegger, que nuestros centroamericanistas frecuentaron poco, resignándose a las relecturas ofrecidas por los franceses.


La segunda anotación se refiere al método. Aunque nadie puede predicar la autarquía crítica con modelos endógenos inexistentes, tampoco es del todo convincente lo que sucedía en muchos casos: el texto se forzaba con tal de que respondiera a los presupuestos teóricos enunciados al principio. La metáfora de la camisa de fuerza, por banal que sea, se impone. Dicho de otro modo: en lugar de interrogar directamente al texto (como bien predicaba Leo Spitzer), se hacía hablar al texto con fórmulas postmodernas francesas. Y aunque no se trate de un análisis crítico postmoderno, buen ejemplo puede ser el libro de Seymour Menton sobre el realismo mágico. Allí, Menton abre su voluminoso estudio con una definición de realismo mágico que luego encasqueta a toda la literatura hispanoamericana, con el resultado de que todos son realistas mágicos, aun autores tan disímiles como Juan Rulfo, Garbiel García Márquez, Miguel Ángel Asturias y Jorge Luis Borges.


De alguna manera, los estudios postmodernos vinieron a confluir con una crítica marxista académica, de una ortodoxia que ya no existía (no podía existir) en los países de la órbita soviética. El profesor John Beverley reunió, en Pittsburgh, a un par de generaciones de centroamericanos, que siguieron fielmente sus enseñanzas. Beverley había comenzado sus

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estudios como especialista el Siglo de Oro español. Luego, había ido cuestionando la función social de la literatura, tal y como era entendida por el pensamiento dominante. Contra esa concepción de literatura, escribió un libro llamado

Against Litterature (publicado en 1993), en donde sostiene que la única literatura válida en los tiempos postmodernos es el llamado "testimonio".


Beverley está virando ya hacia los estudios culturales, que amplían su campo de estudio de la literatura a todas las manifestaciones de la cultura, entendida en su sentido antropológico. El libro que mejor recoge esa tendencia y que impuso también una tendencia es

Culturas híbridas, del argentino residente en México Néstor García Canclini (publicado en 2001). La gran ventaja de los estudios culturales es su apertura hacia otros campos del saber, como la antropología, la etnología, la filosofía, la psicología y la sociología. Su peligro es el abandono de los estudios literarios, con el riesgo de que el crítico se aventure en terrenos no siempre bien conocidos, con un acercamiento casi periodístico a especialidades que requieren una formación básica indispensable. Muchas veces, el secuaz de los estudios culturales se convierte en un todólogo, un amateur de las ciencias sociales sin poseer los fundamentos para ejercerlas. Su mayor riesgo no es tanto el tropezón, el accidente científico, la inexactitud o la aproximación. Su mayor riesgo es la banalidad. Llegar con décadas de retraso a descubrir aspectos de la sociedad que otras ciencias ya han establecido con certeza.


Expuesto ese peligro, hay que decir que lo mejor de la crítica literaria centroamericana de nuestros días procede de los estudios culturales. Los congresos de Román-Lagunas se adecuaron a un esquema cuya repetición comenzó a agotar su loable iniciativa. El sistema de los congresos de CILCA comprendía la presencia de escritores centroamericanos invitados, que leían su obra más reciente en sesiones organizadas para el efecto. Comprendía, sobre todo, una mole de ponencias tan numerosa que obligaba a la organización de mesas simultáneas. Hay un tercer factor para nada indiferente: los congresos de CILCA se desarrollan en lugares estratégicos, que favorecen el turismo académico. Como ya se ha señalado, casi nunca los centroamericanos


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lograron comunicar con los norteamericanos. En algunos casos, los escritores invitados se alojaban en un hotel de rango inferior al de los académicos pagantes.


A este punto, hacia la mitad de los años 90, un grupo de estudiosos se reunió en la Universidad Centroamericana en Nicaragua y después en la Universidad de Costa Rica y elaboró el proyecto de una historia de la literatura centroamericana con aportes multidisciplinarios. Ello permitió poner en comunicación a críticos jóvenes de notable valor, como Héctor Leyva, Leonel Delgado, Franz Galich, Beatriz Cortez, Ricardo Roque Baldovinos, Claudia Ferman y otros. La creación de ese grupo y el impulso para estudiar la literatura centroamericana por los mejores críticos de la región tuvo un importante apoyo en el profesor alemán Werner Mackenbach, a la sazón coordinadorr de la cooperación alemana para Centroamérica. Mackenbach une grandes capacidades críticas, que lo hacen uno de los más serios estudiosos de la literatura centroamericana, con un talento raro en los académicos: dotes organizativas y administrativas. Hay que decir, sin disminuir su mérito, que ha encontrado eco y apoyo en críticos jóvenes y ya fundamentales para el estudio de nuestra literatura, como la mencionada Beatriz Cortez o Valeria Grinberg Pla, o Alexandra Ortiz Wallner.


Las reuniones preparatorias de los volúmenes de la Historia de la literatura de la América Central pronto se convirtieron en congresos, en cierta medida alternativos a los de CILCA. Se eliminó el turismo académico, en cuanto los participantes eran nativos de la región, o residentes por largo tiempo en ella. Y se eliminó también la separación entre estudiosos del Primer Mundo y estudiosos del Tercero. Una auténtica pasión por la propia cultura llevó a los estudiosos centroamericanos a dialogar y discutir sobre las propuestas de lectura de la cultura centroamericana. El resultado han sido dos densos volúmenes, intitulados, con prudencia:

Hacia una historia de las literaturas centroamericanas (2), el mayor y más profundo esfuerzo por lanzar una seria mirada crítica sobre Centroamérica, en donde, a los aportes de los centroamericanos, se unen importantes ensayos de estudiosos de otras latitudes.

2

Ver Mackenbach; Grinberg Pla y Roque-Baldovinos.

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A ello habría que añadir aportes individuales muy importantes, como los brillantes ensayos de Arturo Arias

(La identidad; Gestos; Taking) y las reflexiones de Beatriz Cortez. Ambos trabajan en universidades norteamericanas y desde allí han creado (con diferentes puntos de vista) auténticas escuelas de la nueva crítica. Su interés se ha centrado en el análisis postmoderno de la producción actual en Centroamérica, y ambos están confluyendo en el registro de un fenómeno nuevo e importante en la región: la emergencia de una literatura escrita por indígenas mayas.


En los años 90 del siglo XX, una contribución fundamental a la literatura hispanoamericana en general la ofrecieron los Archivos de Literatura Latinoamericana, dirigidos por Amos Segala. Dicha iniciativa editorial se basaba en la experiencia de los "Clásicos castellanos" o en las valiosas colecciones de ediciones de literatura española de Castalia o de las Ediciones Cátedra. Se trataba de hacer ediciones filológicamente correctas de las mayores obras de la literatura hispanoamericana, a partir de las obras completas de Miguel Àngel Asturias. Bajo la dirección de Amos Segala, grupos de estudiosos publicaron obras como

Rayuela, El zorro de arriba y el zorro de abajo, Raza de bronce, etc. Algunas de esas obras eran de autores centroamericanos.


Las ediciones de Archivos de Literatura Latinoamericana cubrían una necesidad fundamental de nuestra literatura: la impresión de obras filológicamente confiables, delante de una proliferación de reediciones o simples reimpresiones que dejaban escapar errores incluso groseros. Haber trabajado en la edición de

El hombre que parecía un caballo y otros cuentos, de Rafael Arévalo Martínez me convenció de la importancia del uso de la filología en los estudios literarios centroamericanos. La mayor parte de nuestros autores han sido editados sin ningún criterio de rigor, y a veces basamos nuestras interpretaciones en obras cuya fiabilidad es discutible.


Valga el ejemplo de Arévalo Martínez: al recoger todo lo que se había publicado de

El hombre que parecía un caballo, me encontré con 16 ediciones de la obra, algunas de ellas radicalmente diferentes de las otras. Así que cuando uno hablaba de ese libro, no sabía en realidad a qué edición se estaba refiriendo. Establecer cuál era el verdadero texto que respondía al título de El hombre que parecía un caballo fue un trabajo fascinante. Y, además, satisfactorio: a

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partir de nuestra edición, uno podía estar seguro de estar trabajando con el texto definitivo de Arévalo Martínez.


Cuando uno piensa que, aparte Miguel Àngel Asturias, hay una pléyade de autores centroamericanos que están esperando al estudioso de literatura que se tome el trabajo de fijar sus textos, se da cuenta del enorme horizonte de trabajo que existe en Centroamérica. Ante la variedad de crítica interpretativa o analítica, habría que plantearse si no valdría la pena, antes de lanzarse a las interpretaciones, fijar los textos que se van a interpretar. Faltan por editar José Batres Montúfar (vale la pena poner al día la excelente edición de Adriàn Recinos), José Milla, Arturo Ambrogi, Salvador Salazar Arrué, Joaquìn Pasos, Ernesto Cardenal, Manuel González Zeledón, Rogelio Sinán y tantos otros.


Permítaseme romper lanzas en favor de la crítica filológica. La Filología forma parte de los estudios literarios. Y aquí, cabe una distinción que no todos comparten. No es lo mismo "crítica literaria" que "estudios literarios". La crítica literaria la puede ejercer cualquiera: es la comunicación de mis impresiones sobre la lectura de una determinada obra. No se le niega a nadie. Puede emitir juicios positivos (con los cuales está contento el autor y descontentos sus enemigos) o juicios negativos (con los cuales no está contento nadie, ni el autor reseñado ni sus enemigos). El único requisito requerido por la crítica literaria son todas las lecturas del mundo y un juicio sereno y equilibrado. Por eso la ejerce cualquiera, pues todos se retienen sabios y juiciosos.


Los estudios literarios son mucho más modestos y al alcance de cualquiera. Se trata de estudios universitarios, hechos con métodos ya comprobados y propuestos por diversas escuelas. Basta asistir con provecho a los cursos. Lo importante es aprenderlos bien y aplicarlos con honestidad a las obras. De los estudios literarios no se esperan grandes vuelos de pensamiento. Ello se deja a los ensayistas literarios. (Octavio Paz usa muchos estudios académicos para construir su monumento a Sor Juana).


Entre los estudios literarios, uno de los más importantes es el de la filología. Se trata de la ciencia de editar y fijar textos, literarios o no. Sirve para saber que un texto es auténtico y no una

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versión arbitraria, errónea o descalificada. Hace unos días, estuve en una lectura de textos de Borges. Pedí prestada a la biblioteca una edición bilingüe y preparé mi charla sobre esa edición. Mientras tanto, los organizadores habían fotocopiado otra. Tratándose de un contemporáneo, se suponía que era igual. Descubrimos el error en el momento que iniciaba la conversación. Yo estaba leyendo un texto diferente al que tenía el público, por el simple motivo que Borges había corregido sus poesías. Mi texto era anacrónico e inválido. No era el verdadero. El verdadero era el que habían fotocopiado los organizadores.


De esto se ocupa la filología, de establecer cuál es el real texto de una obra. Una edición crítica rigurosa no es más que la fijación de ese texto definitivo. Cualquier otro dato: el entorno histórico, el entorno literario y los comentarios sobre la obra, son subalternos a la tarea esencial de señalar palabra por palabra la validez de la edición.


La literatura centroamericana necesita una escuela de filólogos, una generación de estudiosos que fijen los textos más importantes de nuestra letras. Es necesaria una intervención filológica: decir cuál es el texto que responde a un determinado título. No es importante interpretarlo, ni contextualizarlo, ni explicarlo. Lo importante es decir: "éste es el texto, no otro".


Llegué a esa conclusión siguiendo una regla de la filología de textos contemporáneos: la obra legítima es la última autorizada por el autor. No es como en la filología de manuscritos, en donde el texto central es la

editio princeps, y el resto son variantes. En la edición de libros modernos, el procedimiento es el contrario: se parte del último. Por ejemplo, en la tesis de Miguel Ángel Asturias, el texto que se debe editar no es la tesis original de 1924, sino la edición francesa de Couffon, que fue la última autorizada por el Premio Nobel. Tarea del filólogo es establecer si entre esta edición y la original ha habido cambios o manipulaciones.


Como toda ciencia, la filología establece un objeto de trabajo, tiene métodos propios y establece hipótesis que se van renovando en la medida que progresan el campo de estudios o que se van descubriendo manuscritos perdidos. Se puede imaginar la emoción de Franz Schneider, un estudiante de doctorado alemán que, en 1914, descubrió el manuscrito original del Libro de los gorriones

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de Bécquer. A partir de ese momento, todas las ediciones del libro tienen una doble numeración: la de Bécquer-Schneider y la de los amigos que las editaron.


En El tiempo principia en Xibalbá, de Luis de Lión, la edición italiana permitió descubrir la existencia de dos manuscritos, con significativas variantes entre uno y otro. El libro que se publica actualmente no es el que editó Fernando González Davison en 1984, sino el manuscrito sucesivo. Y no son el mismo libro.


Todo ese trabajo está por hacerse con nuestros principales escritores, sobre todo los modernos o los considerados "menores". Hay un inmenso campo de trabajo para filólogos bien preparados. Al mismo tiempo que análisis e interpretaciones, por cuanto brillantes y profundos, un necesario trabajo para saber que esos análisis se basan en lo que verdaderamente quiso publicar un autor.


Quisiera terminar este esbozo de visión de conjunto de la crítica literaria centroamericana con una consideración que quizá no entra mucho con el tema, pero que de todos modos es influyente a la hora de realizar dicha crítica. ¿Cuál es el criterio con que se escoge una obra para analizar? ¿Cómo llega a manos del crítico un determinado libro de poemas, un libro de cuentos, una novela o una obra de teatro? No creo que ocurra por casualidad.


El razonamiento nos lleva a la cuestión del canon literario: ¿cuáles son los autores que pueblan el Olimpo centroamericano? En trabajos anteriores, en donde he esbozado algunas reflexiones sobre el tema, he podido comprobar que no existe un único canon hegemónico. Existen por lo menos tres.

El primer canon es el establecido por las casas editoriales españolas. Mientras hubo una época en que los grandes centros editoriales para la literatura latinoamericana estaban en México, Buenos Aires o La Habana, las fuertes crisis económicas hicieron desaparecer a grandes casas editoriales (por ejemplo, Sudamericana fue absorbida por Bertelsmann). El campo quedó libre para la agresividad de las editoriales españoles, grandes empresas multinacionales relacionadas con otras a nivel europeo: Planeta, el Grupo Prisa, Alfaguara, Mondadori, Hachette, Bertelsmann. La consecuencia inmediata fue que el éxito editorial de un escritor tiene que pasar, hoy por hoy,



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por Madrid o Barcelona. ¿Tengo que recordar el caso de Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Horacio Castellanos Moya y Rodrigo Rey Rosa? Los dos últimos han tenido que ser reseñados favorablemente en España antes que ser reconocidos en sus propios países. Es también el caso de autores no centroamericanos, como Luis Sepúlveda o Roberto Bolaño. Sin el espaldarazo de Anagrama, difícilmente Bolaño sería lo que es hoy.


Sin embargo, no existe solamente el canon peninsular. Existe también el canon académico, esto es, autores favorecidos por la crítica universitaria, marcadamente por la crítica universitaria norteamericana. Beverley sostuvo la superioridad literaria del testimonio, y a este juicio corresponden los innumerables trabajos sobre Rigoberta Menchú y sobre el testimonio en general, en el ámbito de los estudios literarios norteamericanos. Tenemos un claro caso de autor cuyo valor literario no es reconocido por el canon peninsular y en cambio es afirmado por la academia. Si se examinan los programas de los congresos de CILCA o de los congresos promovidos por el grupo de la Historia de la Literatura Centroamericana, se puede tener una idea de cuáles son los autores promovidos por la academia. Me atrevería a decir que la academia favorece lo políticamente correcto y que privilegia la literatura feminista y la literatura indígena, así como a la novela histórica, relegando a un segundo plano a otro tipo de autores.


En tercer lugar, anotaría el canon literario nacional. En cada país existen grupos literarios permanentemente en lucha por la hegemonía del poder literario (el poder de representación y expresión, dentro de una determinada sociedad; el poder de construcción del imaginario de esa sociedad). Tales grupos establecen cánones internos, que no corresponden casi nunca al canon peninsular ni al académico. Podría citar, para Guatemala, el caso de Marco Antonio Flores y seguidores, que ponen en la cúspide de la literatura guatemalteca al mismo Flores y descalifican a casi todos los que no pertenecen a su grupo. Tal grupo tuvo una función hegemónica en el pasado, función de selección y exclusión de muchos escritores de un virtual canon nacional. Su exigencia llegó al punto de excluir a Miguel Ángel Asturias, por motivos políticos, y a Tito Monterroso, por razones más bien personales. Las feroces polémicas de Flores con Arturo Arias y Horacio Castellanos Moya destierran a estos del particular canon de ese grupo, que sigue

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contando con una discreta hegemonía a nivel nacional, sobre todo en el ámbito de la izquierda ex guerrillera. Al mismo tiempo, Flores es casi un desconocido para el canon peninsular y conozco poquísimos trabajos académicos dedicados a su obra.


El estudioso, al escoger una obra para su estudio, debería tomar en consideración que el solo hecho de escoger esta o aquella obra de un autor implica la emisión de un juicio de valor: este autor vale la pena de ser estudiado. Se supone que los motivos son estrictamente literarios aunque a veces se tenga la sospecha que se escoge a un autor porque responde a los intereses académicos, a la tesis por demostrar y no porque reúne determinados requisitos literarios.



Me parece que podemos concluir afirmando que la literatura centroamericana está pasando por un período muy positivo, sea a nivel de creación que a nivel de crítica. Se ha afirmado que la producción literaria de un país o de una región genera su propia crítica. La situación literaria de Centroamérica, en este momento, parecería confirmar tal intuición. Pocas veces en la historia de la cultura centroamericana ha habido una explosión tan vital de obras de creación y de obras de crítica. Permítanme augurarme y augurarles que este no sea más que el comienzo.

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Bibliografía

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(Para obtener el documento pdf original ver: http://istmo.denison.edu/n23/proyectos/02_liano_dante_form.pdf )


(Entrada recuperada, originalmente publicada el 23 de abril del 2012)






Rigoberto Paredes: poema "Alegreto" en inglés

ALLEGRETTO

                Rigoberto Paredes


Oh, cor, cuore mio, sing
of my fall, sing.
Neither Troy, Byzantium or Baghdad
fell, as I did,
on more impious hands!
But sing, oh heart, sing, sing.
It's so hard to speak of pain: I was defeated.
In unsaid battle I lost
the reign of glory and poetry
that a lesser god
once bestowed upon me.
I saw, like Seferis, an ocean
trickle through my hands.
Now silence and oblivion
have iced my famed voice.
But sing, cuore mio, sing.
Of all this shall remain, no more,
than a few words
with music from the sea
of Samothrace, the enchanted.


                        (Traducción de © León Leiva Gallardo)




ALEGRETO
         Rigoberto Paredes

Oh, cor, cuore mío, canta
mi caída, canta.
¡Ni Troya, ni Bizancio, ni Bagdad
cayeron, como yo,
en manos más impías!
Pero canta, corazón, canta, canta.
Dolor cuesta decirlo: fui vencido.
En cierta lid perdí
ese reino de gloria y de poesía
que algún pequeño dios
me hubo deparado.
Miré, como Seferis, escurrirse
un mar entre mis manos;
y silencio y olvido
hielan ahora mi afamada lengua.
Pero canta, cuore mío, canta.
De todo esto queden, no más,
ciertas palabras
con música del mar
de Samotracia, la encantada.


 (Entrada recuperada, originalmente publicada el 22 de abril del 2012)

Judíos pro palestinos e internacionalistas

Reproducimos esta carta tomada de la página de IJAN (International Jewish Anti-Zionist Network) con fines informativos. La cuestión Israel-Palestina generalmente se trata desde perspectivas en blanco y negro, pero la realidad es que se trata de algo mucho más complejo que el fanatismo. El documento original, Charter of the International Jewish anti-Zionist Network, se puede obtener en la siguiente dirección: http://www.ijsn.net/about_us/charter/. La traducción que reproducimos aquí fue realizada por la Red Judía Antisionista Internacional, quienes también han puesto a la disposición versiones en francés, alemán, árabe e italiano.

Carta de la Red Judía Antisionista Internacional


Somos una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica.

Desde Polonia hasta Iraq, desde Argentina hasta Sudáfrica, desde Brooklyn hasta Mississippi, judíos fueron parte en la búsqueda de justicia, manifestando su deseo por un mundo más justo, participando con otros en luchas colectivas. Judíos participaron prominentemente en la lucha de los trabajadores durante la depresión americana, en el movimiento de los derechos civiles, en la lucha en contra del apartheid sudafricano, en la lucha contra el fascismo en Europa y en muchos otros movimientos por el cambio social y político. La histórica y progresiva limpieza étnica de la población palestina de sus tierras por parte del Estado de Israel contradice y traiciona esta larga historia de participación judía en luchas de liberación colectivas.


El sionismo - la ideología fundadora que se manifiesta actualmente en el Estado de Israel - echó raíces en la era del colonialismo europeo y se diseminó a continuación del genocidio Nazi. El sionismo se nutrió de los más violentos y opresivos hechos del siglo diecinueve, limando los numerosos esfuerzos de una militancia de judíos en las luchas de liberación. Honrando estas luchas y para retomar un lugar en los vibrantes movimientos populares de nuestro tiempo, el sionismo, en todas sus formas, debe ser abandonado.


Esto es crucial, primero que nada, por su impacto en los habitantes de Palestina y el resto de la región. El sionismo también deshonra la persecución y el genocidio de los judíos europeos al usar su memoria para justificar y perpetuar el racismo y colonialismo europeos. El sionismo es responsable por el extenso desplazamiento y alienación de los judíos mizrahi (judíos de ascendencia africana y asiática) de sus diversas historias, idiomas, tradiciones y culturas. Los judíos mizrahi tienen una historia en esta región de más de 2.000 años. Mientras el sionismo se arraigaba, estas historias fueron interrumpidas de su propio devenir en pos de la segregación de los judíos impuesta por el Estado de Israel.


Como tal, el sionismo nos implica en la opresión del pueblo palestino y en la denigración de nuestras propias tradiciones, luchas por la justicia y alianzas con nuestro prójimo.


Nos comprometemos a: Oponernos al sionismo y al Estado de Israel


El sionismo es racista. Demanda poder político, económico y legal para las personas y culturas judías y europeas por encima de los pueblos y las culturas autóctonas. El sionismo no solo es racista sino antisemita. Respalda la imaginería antisemita europea y sexista del "judío diaspórico" afeminado y débil y contrapone a éste un "judío nuevo" violento y militarizado, que es un perpetrador y no una víctima de la violencia racializada.


El sionismo por lo tanto busca convertir a los judíos en blancos, a través de la adopción del racismo blanco en contra del pueblo palestino. A pesar de la necesidad de Israel de integrar a los mizrahi para mantener una mayoría judía, este racismo también se manifiesta en la marginación y la explotación económica de la población mizrahi socialmente pobre. Esta violencia racializada también incluye la explotación de los trabajadores migratorios.


Los sionistas diseminan el mito de que Israel es una democracia. En realidad, el Estado de Israel ha establecido e implementado prácticas y políticas internas de discriminación contra los judíos de ascendencia mizrahi y excluye y restringe a los palestinos. Además, el Estado de Israel, en colaboración con los Estados Unidos, socava cualquier movimiento árabe por la liberación y el cambio social.


El sionismo perpetúa el excepcionalismo judío. Para defender sus crímenes, el sionismo cuenta una versión de la historia judía que está desconectada de la historia y las experiencias de otras personas. Promueve la narrativa del holocausto nazi como excepcional en la historia de la humanidad - a pesar de ser uno de muchos holocaustos, desde los aborígenes estadounidenses hasta Armenia y Ruanda. El sionismo separa a los judíos de las víctimas y los sobrevivientes de otros genocidios en lugar de unirnos a ellos.


A través de una islamofobia compartida y un deseo de controlar a Medio Oriente y Asia occidental, el Estado de Israel hace causa común con los cristianos fundamentalistas y otros que llaman a la destrucción de los judíos. Juntos, llaman a la persecución de musulmanes. Esta promoción conjunta de islamofobia sirve para demonizar a la resistencia contra la dominación económica y militar de occidente. Continúa una larga historia de colusión con regímenes represivos y violentos, desde Alemania nazi hasta el régimen de apartheid de Sudáfrica y las dictaduras reaccionarias a lo largo de Latinoamérica.


El sionismo sostiene que la seguridad judía depende de un estado judío altamente militarizado. Pero el Estado de Israel no contribuye a que los judíos estén seguros. Su violencia garantiza inestabilidad y miedo para los que están dentro de su esfera de influencia y pone en peligro la seguridad de todas las personas, incluyendo a los judíos, mucho más allá de sus fronteras. El sionismo voluntariamente coludió para crear las condiciones que llevaron a la violencia en contra de los judíos en los países árabes. El odio que la violencia y dominación militar israelíes generan hacia los judíos que viven en Israel y en otros lugares es usado para justificar más violencia sionista.


Nos comprometemos a: Rechazar el legado colonial y su expansión progresiva


En el momento en que el movimiento sionista decidió construir un Estado judío en Palestina, se convirtió en un movimiento de conquista. Al igual que las conquistas imperiales y las ideologías genocidas de las Américas o de África, el sionismo conlleva la segregación entre las personas, la confiscación de la tierra, la limpieza étnica y la implacable violencia militar.


Los sionistas trabajaron de común acuerdo con la administración colonial británica en contra de los habitantes originarios de la región y sus legítimas esperanzas de libertad y autodeterminación. El imaginario sionista de una Palestina "vacía" y desolada justificó la destrucción de la vida palestina tal como anteriormente ese racismo justificó la exterminación de los autóctonos estadounidenses, el tráfico transatlántico de esclavos y muchas otras atrocidades.


Desde la progresiva expansión de las colonias hasta la construcción del Muro del Apartheid israelí, el compromiso con la dominación colonial del Estado de Israel imprime su marca de destrucción ambiental y del paisaje físico de Palestina. Ante la falla de sus políticas para acabar con la resistencia palestina el Estado de Israel ataca con más y más violencia con políticas que, cuando son llevadas a su máxima expresión, apuntan al genocidio. En Gaza, el estado israelí impide el acceso a la comida, al agua, electricidad, ayuda humanitaria y suministros médicos como un arma dirigida a las bases mismas de la vida humana.


El Estado de Israel, que una vez fue vehículo para el ataque británico y francés contra la unidad y la independencia árabes, actualmente es un socio menor en la estrategia de los Estados Unidos y sus aliados por el control militar, económico y político, de dominación, específicamente de la región estratégica de Medio Oriente / Sudoeste Asiático. El peligro de una guerra nuclear a través de un ataque estadounidense/israelí contra Irán nos recuerda que el estado de Israel es una bomba atómica que debe ser desmantelada urgentemente para salvar las vidas de todas sus víctimas actuales y potenciales.


Nos comprometemos a: Desafiar a las organizaciones sionistas


Más allá de concretar la creación del Estado de Israel, el sionismo determinó su política internacional de antagonismo y dominación militar hacia sus vecinos y estableció una sofisticada red global de organizaciones, grupos de presión política, empresas de relaciones públicas, clubes en universidades y escuelas para perpetuar las ideas sionistas en las comunidades judías y el público en general.


Miles de millones de dólares americanos fluyen anualmente hacia el Estado de Israel para sostener la ocupación y su ejército sofisticado y brutal. La máquina de guerra que financian lidera la industria global de armas, mengua los recursos ansiados por un mundo que desesperadamente necesita agua, comida, asistencia médica, vivienda y educación. Europa, Canadá y las Naciones Unidas, mientras tanto, apoyan la infraestructura de ocupación bajo el disfraz de ayuda humanitaria para la población palestina. Juntos, los EEUU y sus aliados, cooperan para hacer más profunda la dominación de la región y acabar con los movimientos populares.


Una red internacional de instituciones y organizaciones sionistas apoya los asentamientos judíos militares y militantes con fondos directos. Estas organizaciones también proporcionan el apoyo político necesario para legitimar y promover políticas y programas de ayuda. En cada país, estas organizaciones censuran las críticas a Israel y tienen en la mira a personas y organizaciones a través de listas negras, violencia, vandalismo, encarcelamiento, deportación, despidos y otras privaciones económicas.


Estas organizaciones facilitan la difusión de la islamofobia. Tocan los tambores de guerra en el exterior mientras presionan por una legislación represiva en sus países. En Estados Unidos y Canadá, las organizaciones sionistas ayudaron a promover la legislación "anti-terrorista" convirtiendo todo esfuerzo organizado para apoyar al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel, o para apoyar organizaciones palestinas, iraníes, iraquíes, libanesas y musulmanas, en sujetos a perseguir acusándolos de ayudar al terrorismo y cometer traición. Tanto en Europa como en EEUU, organizaciones supuestamente "judías" son las primeras en ejercer presión para entrar en guerra con Irán.


Están apareciendo fisuras en el edificio del sionismo así como en la dominación mundial misma de los Estados Unidos. En la región, la resistencia extraordinaria por parte de Palestina y Sur de Líbano en contra de la agresión y ocupación israelí y estadounidense sigue en pie, a pesar de los recursos limitados y muchas traiciones. El movimiento de solidaridad con el pueblo de Palestina y la confrontación con la política de los Estados Unidos e Israel está cobrando ímpetu en el mundo. En Israel, este ímpetu lo vemos en el disentimiento creciente, que favorece las condiciones para retomar dos legados de los años '60: Matzpen, una organización israelí palestina y antisionista judía y el Partido Mizrahi Panteras Negras. Podemos agregar un creciente rechazo por parte de los jóvenes a participar en la conscripción obligatoria del ejército.


Dentro de los gobiernos y las discusiones públicas en los Estados Unidos y Europa, el costo del apoyo incondicional hacia el estado de Israel está siendo cuestionado cada vez más. Israel y EEUU buscan nuevos aliados en el sur global para que se unan a sus conquistas económicas y militares. La relación creciente entre Israel y la India es un ejemplo sombrío de esto. Al compartir un interés en el control político y la ganancia de capital para unos pocos a expensas de muchos, la elite en India y las de Asia Occidental y Medio Oriente, se hallan en connivencia con la economía y la agenda militar occidental en la región.


La propaganda de la guerra global occidental contra el terror repercute en la islamofobia y es requerida y promovida por la elite india; Aprovecha esta oportunidad para reprimir severamente la disensión en regímenes de Medio Oriente así como Asia del sur y Asia occidental. No obstante, surgen levantamientos populares basados en las ricas historias de lucha anticolonial desafiando, y en última instancia, derrocando esta alianza.


Junto con nuestros aliados, intentamos contribuir a ampliar esas fisuras, hasta que el muro caiga y el Estado de Israel sea aislado como lo fue Sudáfrica durante el apartheid. Prometemos emprender la batalla en contra de estas organizaciones que pretenden hablar por nosotros y derrotarlas.


Nos comprometemos a: Extender nuestra solidaridad y nuestro trabajo por la justicia


Comprometemos nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras energías políticas para apoyar al movimiento vibrante y diverso de resistencia del pueblo palestino y a enfrentar las injusticias de las cuales los países donde vivimos son responsables.


Apoyamos inequívocamente el derecho de retorno palestino. Llamamos al desmantelamiento de la ley israelí racista del retorno que privilegia los derechos de cualquier persona que el Estado de Israel estima como "judía" para establecerse en Palestina, mientras que excluye a los palestinos y los convierte en refugiados.


Respondemos sin reservas al llamado de Palestina al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel.


Apoyamos la exigencia de la liberación de los presos políticos palestinos y de acabar con los encarcelamientos de líderes políticos, mujeres, niños y adultos palestinos como método de control y terror.


No es nuestra tarea prescribir el camino que el pueblo palestino debe tomar para definir su futuro. No pretendemos sustituir nuestras voces por las de ellos. Nuestras estrategias y acciones surgirán de nuestras relaciones activas con quienes están involucrados en la gama de luchas de liberación dentro de Palestina y en el resto de la región. Apoyaremos su lucha por sobrevivir, mantenerse firme y avanzar en su movimiento lo mejor que puedan, en sus propios términos.


Somos copartícipes de los vibrantes movimientos populares de resistencia de nuestro tiempo que defienden y enaltecen las vidas de todas las personas y la del planeta mismo. Somos copartícipes de los movimientos que lideran los más afectados por la conquista del imperio, la ocupación, el racismo, el control y la explotación global de personas y recursos. Defendemos la protección del mundo natural. Defendemos los derechos de los pueblos autóctonos a sus tierras y a su soberanía.


Defendemos los derechos de los inmigrantes y refugiados a la libre circulación y seguridad a través de las fronteras. Defendemos los derechos de los trabajadores - incluyendo a los trabajadores inmigrantes introducidos en Israel para reemplazar tanto la mano de obra palestina como la mizrahi - a la justicia económica y a la auto-determinación. Defendemos los derechos a la justicia racial y a la expresión cultural. Defendemos los derechos de las mujeres y los niños y de todos los grupos explotados a ser libres de subyugación. Y defendemos los derechos universales al agua, a la alimentación, la vivienda, la educación, los servicios de salud y a vivir sin violencia - la única base sobre la cual la sociedad humana puede sobrevivir y florecer.


Nos comprometemos a apoyar la justicia para curar las heridas ocasionadas por la imposición y el funcionamiento de la dominación colonial en Palestina y en el resto de la región; los traumas de la opresión europea de judíos que el proyecto sionista está explotando; los miedos y privaciones sufridas a través de años de derramamiento de sangre; las manipulaciones de la cultura y los recursos usados para explotar a los judíos mizrahi y para separarlos de los palestinos; y la progresiva masacre, violación y despojo del pueblo palestino.


La justicia por la que trabajamos debe ser construida por todos a lo largo de Palestina, incluyendo Israel y por los refugiados palestinos, cuya lucha por su autodeterminación puede llevar a la igualdad y la libertad de todos los que viven allí y en las tierras circundantes.


Te llamamos para que te unas a nosotros

Estas promesas requieren la construcción de un movimiento judío internacional unido que desafíe al sionismo y su pretensión de hablar en nombre de todos nosotros. Ante un adversario internacional, no es suficiente trabajar localmente, o incluso nacionalmente. Debemos encontrar formas para trabajar juntos a través de fronteras, distancias, sectores e idiomas. Existe la posibilidad para muchas iniciativas y organizaciones, establecidas y nuevas, para trabajar independientemente y conjuntamente, en apoyo y colaboración mutuas.


¿Estás en contra del racismo en todas sus formas?


Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para acabar con el apartheid israelí.


¿Apoyas la soberanía y los derechos a sus tierras de los pueblos autóctonos?


Entonces te llamamos para que te unas a nosotros en la defensa de la soberanía y los derechos de los palestinos a sus tierras.


¿Crees que todas nuestras vidas dependen de la sustentabilidad económica y ambiental? ¿Te enfurece el robo y la destrucción de los recursos del planeta?


Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para detener la destrucción de la agricultura y la tierra palestina, su robo y el del agua y la destrucción de sus aldeas y plantaciones.


¿Buscas terminar con las guerras infinitas por el petróleo y la dominación de los Estados Unidos y sus aliados? ¿Quieres terminar con las culturas militarizadas, la conscripción de nuestros jóvenes y el saqueo de recursos para financiar ejércitos en lugar de las necesidades de la vida?


Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para desmantelar una pieza decisiva de la maquinaria de guerra global.


¿Deseas desvincularte de la limpieza étnica de Palestina por parte del Estado de Israel y de la destrucción de la historia, la cultura y su autogobierno? ¿Crees que no hay paz sin justicia? ¿Te enfurece y te entristece que el holocausto judío esté siendo usado para perpetrar otras atrocidades?


Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para terminar con el colonialismo sionista.

Para que todas las personas del planeta vivan con seguridad, justicia y paz, el proyecto colonial Israelí debe llegar a su fin. Nosotros jubilosamente asumimos esta tarea colectiva de socavar un sistema de conquista y saqueo que ha atormentado a nuestro mundo desde hace demasiado tiempo.






Alison Maclean: sus dos primeros films

La directora canadiense Alison Maclean ha dirigido varios importantes proyectos de televisión, entre cuales The Tudors y Sex in the City. La primera vez que supe de ella fue en Facets Multimedia, la mejor sala de cine independiente de Chicago, donde se presentó Kitchen Sink (El lavamanos de la cocina), el corto metraje con la que hizo su debut y sin duda llamó la atención de los productores. Desde entonces no olvido su nombre. Me queda por ver Jesus’ Son (1999), su tercer film.

Crush (Enamoramiento)

La cruel veracidad de este film de Alison Maclean nos muestra pautas muy impactantes sobre lo que es la composición –descomposición– de una historia (léase vida), además de la caracterización de personajes que ocultan el bien o que atesoran la tragedia. Maclean nos enseña a ser narradores y narratarios. Su visión no parpadea con adornos, aunque sí se desvía adrede para que advirtamos esas tangencias que tanto se nos escapan y a las que por falta de mejores términos llamamos fácilmente bien o mal.

No existe el bien ni el mal, sino en el pensamiento, dijo el bardo de Albión. Maclean quizá murmure, solamente la comedia y la tragedia: lo que sucede en el espacio gris entre esas dos máscaras es cuestión existencial. Por eso Hamlet y Segismundo son personajes modernos. Por eso esta obra de McLean nos lleva a lo universal, que es el espacio donde transitan valores clásicos y modernos. El film Crush nos recuerda que la entereza de la mujer-mujer también se descompone ante las manifestaciones básicamente humanas: celos, envidia, deseo. El homo-erotismo no está exento de las bajezas.

Este breve comentario no se suscribe a la supremacía del bien, simplemente lo evita porque no hay manera de abordarlo sin caer en lo más común que es la moralidad. Quizá el bien sea la única respuesta a la insobornable realidad humana, que no es naturaleza ni condición, sino mera circunstancia.

Kitchen Sink (El lavamanos de la cocina)

Estupenda pesadilla de menos de 15 minutos. Una ama de casa comienza a limpiar el lavamanos de la cocina sólo para hallarse con una hebra de cabello enrollado, el cual trata de sacar no sin llevarse la sorpresa de que se trata de un cordón umbilical, luego un feto, después un homínido y finalmente un hombre. Estupendo sinopsis de la evolución masculina vista a través del scope de un lavamanos, instrumento –por excelencia– científico de la domesticidad. Al final descubre que el hombre no es del todo un monstruo, y cuando están a punto de llegar a un entendimiento sexual, ella misma, con su contumaz obsesión por la limpieza, mientras le acaricia la nuca, le halla un pelito que, de inmediato comienza a extraer con sus deditos (de ama de casa) compulsivos, de la misma manera en que halló el cordón umbilical al principio de la historia. Formidable cortometraje que me recuerda a David Lynch (Eraser Head) y a Buñuel (El perro andaluz); se notan el horror psicológico y el surrealismo, la obsesión con las partes anatómicas (Buñuel-Dalí) y con la inmundicia (Lynch).

Moraleja: Debajo de toda pureza humana hay un pelito, no se debe halar o extraer, no vaya a ser que se nos deshaga el macramé de la civilización.

                                                   León Leiva Gallardo


(Entrada recuperada, originalmente publicada el 22 de abril de 2012)

Violeta Parra: de "Gracias a la vida" a "Maldigo del Alto Cielo"

(Entrada recuperada, publicada originalmente el 27 de abril, 2012)


(Todos recordamos a Violeta por su himno "Gracias a la vida", pero pocos quizá recuerden que también compuso "Maldigo del alto cielo". Calibariel comulga con esas dos clorofilas. Reproducimos la canción y nos quedamos aún boquiabiertos, como si ella hubiera puesto en manifiesto dos versiones de la humanidad en nombre de aquéllos que vacilan en reconocer las facetas ocultas, o disimuladas, de la vida.)


Maldigo del Alto Cielo
Violeta Parra

Maldigo del alto cielo
la estrella con su reflejo,
maldigo los azulejos
destellos del arroyuelo,
maldigo del bajo suelo
la piedra con su contorno,
maldigo el fuego del horno
porque mi alma está de luto,
maldigo los estatutos
del tiempo con su bochorno.
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
de los Ande y de la costa,
maldigo toda la angosta
y larga faja de tierra,
también la paz y la guerra,
lo franco y lo veleidoso,
maldigo lo perfumoso
porque mi anhelo está muerto,
maldigo todo lo cierto
y lo falso con lo dudoso.
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera
con sus jardines en flor
y del otoño el color
yo lo maldigo de veras,
y la nube pasajera
la maldigo tanto y tanto
porque padezco un quebranto,
maldigo el invierno entero,
por el verano sincero,
maldigo profano y santo.
Grande será mi dolor.

Maldigo la solitaria
figura de la bandera,
maldigo cualquier emblema,
la venus y la araucaria,
el trino de la canaria,
el cosmo con sus planetas
la tierra y todas sus grietas
porque me aqueja un pesar,
maldigo del ancho mar
sus puertos y sus caletas.
Grande será mi dolor.

Maldigo luna y paisaje,
los pueblos y los desiertos,
maldigo muerto por muerto
y el vivo de rey a paje,
las aves con su plumaje
las maldigo a sangre fría,
las aulas, las sacristías,
porque me aflije un dolor.
Maldigo el vocablo amor
con toda su brujería.
Cuánto será mi dolor.

Maldigo por fin lo blanco,
lo negro con lo amarillo,
obispos y monaguillos,
ministros predicando,
yo los maldigo cantando,
lo libre y lo prisionero,
lo dulce y lo pendenciero,
yo pongo mi maldición,
en griego y en español,
por culpa de un traicionero.
Cuánto será mi dolor.


Mi blog fue tomado: entradas perdidas

Hace unos días, creo que por estar travesiando con esta plataforma de publicación, y por asociar las cuentas de Blogger con Google Reader, se me borraron todas las entradas del año 2012, las que aparecieron dos días después en el archivo de Google Reader de donde las recuperé una por una, haciendo copia/pega. Pedí ayuda al centro de asistencia del Blogger, pero parece que esta plataforma es automatizada, como un baby-matrix. En el foro donde se comentan asuntos de toda índole, recibí la respuesta de una chica que me dijo que ella había asociado mis cuentas de Blogger y Google Reader, pero que no sabía cómo mis entradas del año 2012 se habían borrado. Ella fue quien me sugirió que las copiara una por una. Esta chica que en el foro de Blogger se hace llamar ___________ (prefiero omitir su alias, y la voy a llamar Agente Matrix 2012) es la sospechosa número uno de mi pequeña aflicción, mi pequeño mal, cual no pude alentar si no por la asistencia de Johnny. Johnny Walker Black. Después de media botella de scotch y de contarles mis penas cibernéticas a algunos camaradas del universo RED, llegué a la conclusión de que ya nadie me iba a ayudar ni a dar respuesta al misterio de las entradas perdidas. Ahora me toca publicarlas de nuevo, una por una, así que van a verlas (no todas), pero no en el orden en que aparecieron originalmente.

Quizá crean que hago demasiado ruido para pocas nueces, por algo tan nimio, pero la verdad es que el tiempo que le dedico a mi bitácora, donde a menudo publico traducciones y reseñas, no es remunerado, así que es de valor personal y literario.

Error cometido: No estaba archivando mis entradas en mi propio ordenador/computadora.

Precaución: Esto es quizá sea obvio, pero ahí va. Cada vez que publiquen una entrada, archívenla en documento y en archivo propios de su ordenador/computadora, y sin son aún más precavidos en discos o documentos impresos. El día que el dios Apolo nos mande una tormenta solar que ocasione un apagón general en el globo terráqueo, vamos a quedarnos con los discos o los documentos en las manos, pero al menos tendremos algo que conservar del pasado.

Somos lo que pensamos y hacemos, y, particular a los escritores, lo que imaginamos y escribimos.


Salud compañeros,

Amílcar Barca

Galloway contra Hitchens: Debate mordaz sobre la invasión de Irak

Para muchas personas el debate sobre la invasión de Irak es del “periódico de ayer”. Sin embargo, creo que acudir a los debates históricos que se liberaran y archivan en los foros universitarios, para estudiar y analizar el primer gran conflicto bélico del siglo XXI, puede ser muy informativo y esclarecedor. Las consecuencias de la guerra en Irak todavía sacuden las vidas de los sobrevivientes, de los involucrados y, sin duda, afectan las economías de los países protagonistas, Irak y EE.UU., y demás participantes, como lo fue Gran Bretaña también a gran escala.


Este debate es entre dos de los intelectuales británicos más reconocidos fuera de su propio país. Christopher Hitchens, quien falleció el año pasado, ahora famoso mundialmente por su ateísmo teórico y por sus libros que desmitifican las grandes religiones, fue un activista político con alianzas izquierdistas en un tiempo, pero (razón principal del debate), después sufrió un cambio de postura y se dedicó a apoyar la guerra en Irak (2003) hasta sus últimas consecuencias al final de la década. George Galloway, político, periodista, parlamentario, un activista infatigable de la izquierda, quien dio mucho que decir, y admirar, cuando fue expulsado del Partido Laborista en 2003 por su activismo en contra de la guerra en Irak, arremete contra Hitchens de la manera más despiadada jamás visto en frente de las cámaras televisivas. El debate --no se confundan, no es una simple ronda pugilista-- dirigido por la periodista independiente Amy Goodman, poco a poco va poniendo en manifiesto la brillantez y la tenacidad de ambos intelectuales. El rigor político y sus convicciones salen a la luz para informarnos del por qué los dos apoyaron o no la invasión de Irak. Las respuestas son puntuales y acertadas en ambos casos, eso es la cuestión; y por eso el debate es de gran valor informativo.




George Galloway en debate contra Christopher Hitchens en la Universidad de Baruch, Nueva York, septiembre 2005.







El pordiosero y el dios (cuento de León Leiva Gallardo)

  ¿Qué buscan los viajeros del mundo? Acaso son dioses venidos a menos, convertidos, disfrazados de príncipes o de pordioseros? Se dice que,...