sábado, 26 de enero de 2013

Microrelato: Una manada de chihuahuas salvajes

Esto lo voy a tener que contar en dos habladurías:


Una manada de chihuahuas salvajes


La otra noche me perdí por completo en las faldas de las afueras de San Antonio, y casi fui devorado por una manada de chihuahuas salvajes, perritas todas, buscando alimento para sus crías. Por más que corrí, una de ellas me mordió el talón de Aquiles; luego llegaron más y más hasta que me devoraron la ropa, mi hombría, mi civilización... Cuando desperté de aquel asalto, entre lagañas logré ver que ya era de día, pero entonces sí me di por vencido, porque un pandemonio de zanates urajeaban excitados, revoloteando, esperando a que yo me muriera.
 
 

A Pack of Wild Chihuahuas


The other night I got totally lost in the mini outskirts of San Antonio, and I got attacked by a pack of wild Chihuahuas, all of them little bitches, looking for means to feed their offspring. No matter how fast I ran, one of them bit my Achilles’ heel, and then more and more followed until they devoured my clothes, my manhood, my civilization... When I woke up from the onslaught, I realized, through a thick crust of eye gunk, that it was already day time. I totally gave up then, for a pandemonium of whistling grackles fluttered around, excited, waiting for me to die.

 

(© León Leiva Gallardo)

El salto a la normalidad

 

Un día de estos voy a dar el salto a la normalidad:

 

Voy a dejar de pensar que la tierra es de todos

y que aquellos que piensen lo contrario deben morir.

Voy a dejar de creer que todos somos iguales y

voy a gritar que el rico vale más que el pobre.

 

Quiero ser un hombre normal… no ser un afeminado:

voy a decir que el hombre es superior a la mujer,

que mi mujer es bíblica, que vale menos que una mula,

y que el único modo de amar es por el matrimonio.

 

Voy a ser un hombre verdaderamente normal….

voy a dejar de ser un irresponsable, un mal padre,

y voy a forzar a mis hijos a que vayan a la guerra

y a mis hijas a que se exhiban en desfiles de belleza.

 

Voy a ser normal y dejar de beber y fumar marihuana,

de ahora en adelante voy a recetarme antidepresivos

prescritos por los mejores pushers de los hospitales.

Voy a dejar la coca y voy a ingerir pastillas de dieta.

 

Un día de estos voy a dar el salto a la normalidad.

Voy a dejar de adorar la tierra, el aire, el fuego y

voy a comenzar a pagarle a los curas y pastores

para que me enseñen el verdadero camino a saber:

que un Dios rubio y de barba larga, con rayos y centellas,

me va castigar con los incendios del infierno eterno.

 

Voy a ser normal de una vez por todas y tener amigos

y amigas que se codeen con los políticos y militares.

Voy a dejar de ser un enfermo mental, un alienado,

y dejaré de decir que mi país es para los trabajadores.

 

Finalmente, voy a dejar de leer, de escribir, de pensar,

porque son esas cosas las que causan la anormalidad.

 
                                             LLG