lunes, 15 de abril de 2013

Amapala: Imagen y palabra

       "Calle la Benéfica"  de Amelia Maldonado (Amapala, Honduras) 

Amapala, una imagen inicial
                   Versos basados en  pintura artesanal
                                             de Amelia Maldonado


Amanecer de pronto como si fueras un renacimiento,
mantener la cordura después de tanto tiempo lejos,
manar adentro las lágrimas como candiles de antaño,
que en vez de aceite pidieran el mar de nuestros ojos

grises como ese sinfín de todo, horizonte al mediodía.
Afanados, esperando que a las faldas del cerro de El Tigre,
se nos tienda un abrazo, un beso, un recuerdo de aquellos
que habitan tus estrechas burdas calles de adoquines.

Amanecer y ver que en tus hijos e hijas somos eternos,
de cómo no dejamos de pensar en vos ni en tus orillas,
que hemos quedado ahora solo los más poseídos, los
más allegados a tus maneras particulares de ser, es decir:

hemos quedado los que desdeñamos un tren, un avión,
por ese leve mareo en panga hacia la punta del muelle,
hacia la puesta del sol donde se explaya la melancolía,
y divisamos las sombras volcánicas de nuestros hermanos,

de nuestros amigos y los que siempre, Amapala, te buscan,
porque siempre has sido la más franca de las islas francas;
desde presidentes hasta fugitivos, piratas, poetas y bandidos,
les has dado guarida, no digamos a cartógrafos y viajeros.

Sos la mujer en la que más he pensado en mi vida, Amapala:
marina, pirata, maravilla, telúrica como seísmo contenido;
así espero yo, y todos también, que algún día nos des el final
beso de despedida, como un suspiro de tu entraña, el estertor.

Sé que nos vas a llevar a todos en lo más fondo de tu canción
de amor, en ese infantil noviazgo entre la tierra y el mar: tenés,
la particularidad de ser serena como una fiel mujer muy digna,
que no espera albricias sino de los hijos de sus hijos y sus hijas.

Amapala, lo poco que soy te lo debo todo a vos, y vos lo sabés.
Por eso en las noches de lluvia, cuando recuerdo el siseo del agua
y el olor a teja mojada que azuza mi casa, me aparecés entre todo
para que yo vuelva por lo menos en palabras, imágenes o sonidos.

Bella, estas letras no son nada. Todavía no llego a cantarte todavía.

                                                              León leiva Gallardo


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